Pero hay una parte de ti que nunca conocí,
todas las cosas que dijiste nunca
fueron ciertas, y los juegos a los que jugaste, siempre los ganaste. A
veces me despierto por un golpe de la puerta, y te oigo llamarme, todavía te
debo de estar esperando, incluso cuando sé que esto ya está acabado, no
puedo evitar buscarte.