Me gusta la forma en que suenas a la mañana.
Estamos en el teléfono y sin previo aviso me doy cuenta de que tu risa es el mejor sonido que he escuchado. Escucho las palabras, pero todo lo que puedo pensar
es que debemos estar juntos. Cada
vez que sonríes, yo sonrío, y cada vez que brillas, brillaré para ti. Y cada
vez que estás aquí cariño, te mostraré que puedes
saltar y luego caer en mí.