miércoles, 13 de junio de 2012

La chica detrás de la pantalla

Clavó sus ojos sobre ella. Era alta y esbelta. No era como aquellas modelos tan flacas y huesudas, su cuerpo tenía curvas. La cara era alargada y delgada, sus grandes y brillantes ojos estaban rodeados por una línea de largas y oscuras pestañas que le encantaba remarcar con rimel. Su nariz se caracterizaba por un puente especialmente resaltado pero que pasaba inadvertido si se le miraba de frente, bajo la nariz una boca se abría paso a través de una sonrisa de perfectos y casi blancos dientes que habían sido sometidos a ortodoncias anteriormente. Su cuello era largo y estilizado pero su castaño cabello no muy largo lo cubría casi siempre. No era morena, pero tampoco era pálida, su piel tenía el tono perfecto. Los lunares estaban presentes a lo largo de todo su cuerpo en los dedos, la nariz, la espalda, los brazos…Lo que más le llamaba la atención era sus largos dedos que estaban coronados con unas cortas uñas que de vez en cuando mordía, pero que le encantaba pintarse. 
La conocía a la perfecciónEra el tipo de chica soñadora inconformista, que vive vidas imaginarias y sueña con acciones que nunca acaban por cumplirse. Esa chica a la que le gusta la música tranquila y que se pone melancólica con facilidad. Una adicta a su guitarra, sensible y romántica. A la que le encanta leer pero cada vez le da mas pereza hacerlo. Esa chica que se refugia de la maldad del mundo como puede y que de vez en cuando necesita llorar aun sin tener un sentido claro para hacerlo. Esa chica desconfiada y temerosa, que no sabe reaccionar en situaciones difíciles. Que siempre se guarda palabras y que nunca es totalmente honesta. A la que le encanta su ciudad pero desearía poder conocer más mundo. Esa chica a la que le rompieron el corazón y desde entonces no se permite emocionarse ni involucrarse con las personas. Algo fría y distante cuando quiere. Esa chica que ama hacer el tonto y sentirse joven. Las risas sin sentido, las gilipolleces y las sorpresas. Esa amante de los tacones altos que en el momento de usarlos huye despavorida y que ama las historias románticas aunque a largo plazo acaba por deprimirse con ellas. 
Era esa chica, bella y llena de errores. Sonriente pero llorona. Cariñosa pero fría. Pesimista pero soñadora. Inconformista pero cobarde. Esa chica que vivía como podía y sabía pero que trataba de ser feliz aun sin ser perfecta, aun siendo joven y aun equivocándose.