martes, 3 de julio de 2012

¿Saben lo que costaba decir “te quiero” antes? Puf, una eternidad. 
Incluso había gente que no llegaba a decirlo nunca. ¿Ahora? Ahora 
le decimos te quiero hasta a las piedras. Y no, no tengo nada en contra 
de las piedras, pero sí me molesta que se hayan menospreciado tanto. 
Pero antes, significaba algo, un reflejo del sentimiento, del amor. 
Ahora es como si habláramos del tiempo. Conocemos a una persona y, ¡Puf! 
a los dos días ya les decimos te quiero; y a los dos siguientes
 ni recordamos el nombre. Pero bueno, sigamos, sigamos así… que llegará 
un día en el que ninguna palabra que salga de nuestras bocas será sincera.